Por qué somos fieles.

—¿Cómo se llama?

—¿Quién?

—La otra.

Alejandro sonrió sin dejar ver los dientes. 

—¿De qué me hablas? No hay otra.

Alicia torció la cabeza y abrió la boca pero no emitió ningún sonido. El aire entró en su garganta y murió en ella dos segundos después. Levantó el dedo índice y sopesó lo que iba a contestar, intentando disimular una rabia contenida, intentando llevar una discusión a un terreno neutro.

—Explícame entonces por qué siempre me contestas con evasivas cada vez que te pregunto por qué no me coges el móvil. Explícame tu distanciamiento. Explícame por qué tenías una tarjeta de un hotel en la visera de tu coche. Explícame de quién es este anillo que ayer encontré en la pata de tu cama.

Sacó un anillo de plata que dejó sobre la mesa con tanta fuerza, que estuvo rebotando contra la madera unos segundos antes de quedarse quieto.[…]

—Ese anillo puede ser de cualquiera. De mi prima, por ejemplo. El otro día estuvieron en casa. Creo que estás sacando las cosas de contexto.

—No me tomes por tonta. Alejandro escúchame porque sólo te lo voy a preguntar una vez más— hizo una breve pausa—.¿Te estás acostando con otra?

Alejandro desvió la vista a la calle. Una moto pasó emitiendo un sonoro ruido que el grueso cristal del bar no pudo aplacar. Se escuchaba el tintineo de los vasos, los chasquidos del mango de la cafetera cuando liberaba un poso de café  para poner una nueva carga. El ir y venir de dos camareros ataviados con uniforme y mandil negro. […]

—Contéstame de una puta vez, Alejandro.

—No.

Y los ojos de su novia perdieron fuerza, aflojaron ese lazo imaginario que se había establecido entre ambos. Alicia notó que algo se le rasgaba por dentro, algo se le rompió sin hacer ruido y sin dejar restos físicos.  Aquella respuesta que tanto sabía a mentira le hizo temblar por dentro y soltar el aire que había estado conteniendo de forma inconsciente. No tuvo ganas de borrar de un tortazo aquel rostro impasible, serio. Aquel rostro capaz de mirarla a la cara y no sentir compasión. Aquellos ojos que la escrutaban, apenas sin pestañear, como dos botones cosidos en un muñeco de trapo.

—Eres un hijo de puta. Un grandísimo hijo de puta.

Y se dio cuenta de que lo había dicho de pie, escupiendo las palabras. [..] Alicia se alejó a grandes zancadas y él se quedó allí observándola marcharse sin decir nada, observando cómo se alejaba su olor a perfume de primavera, cómo se perdían en la calle aquellas caderas que una vez agarró con fuerza. Cogió el anillo entre los dedos y se dio cuenta de algo. En su interior, rezaban unas pequeñas letras grabadas, escritas con caligrafía de cuadernillo rubio: Rebeca.

Fragmento de un relato de @t_martinezii

Hace poco cayó en mis manos el libro Sexualmente de Nuria Roca. Libro fácil de leer que entretiene pero no entusiasma, por lo menos a mí. No voy a hacer una reseña aquí porque no es el tema del blog, sin embargo, quería comentar la temática de un capítulo de su libro que me ha hecho reflexionar. En él se habla de la fidelidad y, entre otras cosas (y en su opinión), la fidelidad la ve como algo antinatural, como una putada ya que te comprometes  de por vida a la misma persona y ya no vas a poder estar con ninguna otra más.

Aparte del Sexualmente, una vez me prestaron un libro que también abordaba este tema aunque más desde el punto de vista biológico o evolutivo: ¿qué sentido tiene ser fiel? ¿es el ser humano monógamo? Recuerdo que, cuando le devolví el libro al propietario, estuve comentando aquel tema mientras tomaba un café. Si el ser humano dedicaba tantos recursos a la crianza de un hijo y el hombre, concretamente, producía millones de espermatozoides ¿por qué establecer un vínculo de pareja? Si nos remontamos a la prehistoria, con unas condiciones muy duras para sobrevivir y llegar a adulto ¿no sería mejor tener más descendencia y asegurar de alguna forma que tus genes se transmiten?

Aquello nos hizo reflexionar y llegamos a la siguiente cuestión: si en una población todos los varones estuvieran con muchas mujeres ¿cómo sabrían que los hijos son suyos y no de otro? Esa conversación la tuve hace ya bastantes años y leer el libro de Nuria Roca me la ha “devuelto” de nuevo. Investigando, existen varias teorías que explican por qué nos comprometemos con alguien, qué sentido tiene.

Imágen extraída de loffit.abc.es

Imágen extraída de loffit.abc.es

Parece ser que una de las teorías que explica qué ventaja puede tener la estrategia de la monogamia se basa en que tenemos un hijo cada vez y además, es muy costoso mantenerle para que llegue a la edad adulta, si la hembra dispone de un macho que colabore en la crianza y alimentación de su retoño será más fácil que este se desarrolle. Además, en la conversación que mantuve aquella vez, no andábamos muy perdidos, en grupos de homínidos donde se da la poligamia y existe la figura de un macho dominante, cuando éste muere o deja de ser el líder del harén, el nuevo que los sustituye suele matar a las crías para que, de alguna manera, de ese momento en adelante las nuevas sean suyas.

Esta claro que en la sociedad que vivimos actualmente, las relaciones interpersonales son muy complejas y existen poblaciones donde se da la poligamia y la monogamia,  pero en cierta forma, puede que establecer un vínculo con una persona en concreto en el pasado, nos haya supuesto alguna ventaja evolutiva. Contradiciendo las palabras de Nuria Roca, no creo que la fidelidad sea antinatural otra cosa, es que sea una putada o no, eso lo decide cada uno de nosotros.

Para terminar, decir que he leído otros libros de esta autora y uno de ellos me gustó bastante. Si queréis una lectura amena: “Los caracoles no saben que son caracoles”. Se lee también bastante rápido y además, por su tamaño y grosor suele ser ideal para viajes de tren o avión.

Sin duda un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que ella es la rosa a la que puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.

Fragmento de El principito.

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Acerca de Toñi Martínez Sánchez

Licenciada en Biología. Consultora en la industria farmacéutica. Amante del café, la lectura y los cócteles en copa de balón.
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4 respuestas a Por qué somos fieles.

  1. Voy a cuestionar el hecho de que seamos fieles, es más, defiendo el supuesto contrario que somos por naturaleza infieles. Sucede que con la propiedad privada comenzamos a cuestionarnos quiénes recibirán la herencia y tratamos de cerciorarnos de que sean, realmente, nuestros descendientes. Te dejo más acerca del supuesto que defiendo en este enlace http://www.elefectobellido.com/2012/10/sociedades-agricolas-y-conducta-sexual.html Felicidades y enhorabueno por los buenos post que construyes.

    • Hola!
      Cuando buscaba información para crear la entrada, encontré opiniones dispares sobre si somos monógamos o no. Encontré bastante más bibliografía que defendía la postura de la fidelidad frente a la otra.Sin embargo, tampoco esto indica que sea completamente cierto. Supongo que, en general, nos adaptamos a la estrategia que en ese momento nos proporciona más éxito.
      Gracias por el apunte y por el comentario.
      Un saludo!

  2. Hola Toñi,

    A mi me acabas de trasladar a las clases de “Reproducción animal” de tercero de carrera. De hecho, en esas mismas clases tuvimos un debate similar al que tuviste tu tomando un café. ¿Será una conversación típica entre biólogos?

    A nivel de especie, y si sólo nos basáramos en instintos, los humanos no seríamos monógamos, sino más bien polígamos, sobre todo el hombre, como bien dices. Los machos hacen miles de espermatozoides, y por ello tienen la finalidad de ir poniendo muchos espermatozoides a muchas hembras y así asegurarse una variabilidad en la descendencia. Pero, por otro lado, esta la hembra. La mujer tarda 28 días para cada óvulo, y no con cada ciclo hay éxito absoluto de embarazo, por lo tanto, la mujer es exigente, no le sirve cualquiera. Sin embargo, los humanos hemos llegado a establecer relaciones duraderas. Creo que los humanos, por el hecho de ser “sapiens” nos “descartamos” un poco de la lógica animal, sin embargo lo pongo entre comillas, por un dato curioso que aprendimos en clase, el cual era que habían muchos hijos fuera de matrimonio, por lo tanto, seguíamos teniendo ese instinto, seguimos siendo animales al fin y al cabo.

    ¿somos infieles por naturaleza? Mi respuesta es a medias, si y no, Hay gente que es infiel y siempre lo será, sin embargo hay otra que las ventajas que le ofrece ser fiel y tener siempre alguien al lado.

    Madre mía…estos temas me encantan y seguiría debatiendo, e incluso iría a leer mis apuntes de aquella asignatura, los cuales me parecieron súper interesantes 😉

    Un besico

    • Hola, Lorena!
      Aunque he tardado mucho en contestarte, no por ello deja de ser menos interesante lo que dices. La verdad es que es un tema que da mucho que hablar y si algo me lanzó a escribir una entrada de este tipo, fue generar aportes, otros puntos de vista y otras teorías. Hemos generado una sociedad compleja, donde hay muchas culturas y es muy difícil englobar.
      Gracias por el comentario!

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