Café con Ciencia

Es esa excusa, es ese pretexto para quedarnos y compartir la sobremesa, saber de los amigos, conocer mejor a esa otra persona. Es ese olor, penetrante y tostado, el que nos trae recuerdos, el que nos hace recordar su sabor amargo.  Y es ese momento, en el que hundimos los labios en la crema y lo saboreamos a primera hora de la mañana con el pan recién tostado o con el dulce de las cuatro.

Es ese momento, para los que no lo conciben sin un cigarrillo, para los que lo beben rápido, para los que le dan pequeños sorbos, para los que les gusta descafeinado, con ron o acompañados. El café es ese momento…

Cuántas veces no hemos oído: “hasta que no me tomo un café, no soy persona” y es que el café no sólo nos quita la somnolencia, sino que estimula muchos de nuestros neurotransmisores —moléculas que se transmiten de neurona a neurona— implicados en la memoria, en la estimulación muscular, en el desarrollo de adicción condicionada por la sensación de placer cuando se consume. También aumenta la presión arterial, la frecuencia cardíaca y si se combina con fármacos como la aspirina, se produce un incremento de su efecto analgésico al aumentar la absorción del fármaco en el organismo.

Cuántas veces no hemos escuchado: “a mí no me pone nervioso ya. Estoy acostumbrado” y es que la cafeína, es la culpable de nuestra habituación a su consumo y del desarrollo de lo que se conoce como tolerancia. Ésta consiste en que, cada vez, tenemos que consumir más cantidad de la misma sustancia para percibir sus efectos en nuestro organismo. Del mismo modo, un consumo crónico que es interrumpido bruscamente, causa síndrome de abstinencia que cursa con síntomas como dolores de cabeza.

Y es que, si mucha gente consume café de forma esporádica (cuando está estudiando o a descansado mal, por ejemplo), muchos otros, en los que me incluyo, lo consumimos de forma habitual por el mero placer de disfrutar de él, amén de quitarnos el sueño. Y es que el “café del bar” nos parece que nos espabila más que el de la cafetera tradicional, sin embargo, esto no ocurre así. La cafetera de la que se obtiene el café por goteo, extrae más cafeína de éste que una máquina de bar (o una cafetera expreso). Esto se debe a que el tiempo de preparación del café en una cafetera por goteo es mucho mayor que en una expreso y por ello, le da tiempo a extraer más cafeína. Así pues, la diferencia de tomar un café en el bar a tomarlo en una cafetera convencional, no está en que el primero nos quite más el sueño que el segundo, sino en el cuerpo del café, la crema y otros matices de su sabor.

Entonces, ¿por qué el “café del bar” tiene estas características y no el de casa? Lejos de ser por la máquina que lo prepara —y no entraré en las mañas del camarero/a en prepararnos un buen café 😉 —, esto depende directamente de la molienda del grano y cómo ha sido tostado. Una molienda más fina del grano de café (café expreso) hace que se conserve mejor sus matices que a una molienda más gruesa (cafetera tradicional) y, en cuanto al tueste, influye el grado del mismo y si en el proceso se ha hecho de forma natural o se han añadido azúcares (café torrefacto).

En un supermercado podemos encontrar café natural (tostado natural) o mezcla (café tostado natural + torrefacto). Además, se indica para qué tipo de cafetera es recomendable ese café que estamos comprando. Si nos fijamos por ejemplo en un café mezcla, encontramos que, para una cafetera tradicional, el porcentaje de café torrefacto es mayor, por lo que el café perderá aroma.

la foto

Para los amantes del brebaje negro os diré uno de los lugares de Barcelona donde me gusta adquirirlo. Se llama Cafés el magnífico y lo podéis encontrar en c/argentería 64, junto a la Catedral del Mar. A parte del encanto natural del sitio y del olor a café que se nota desde la entrada, tienen una carta donde puedes seleccionar qué café quieres comprar, te lo muelen allí mismo según tu cafetera y tu gusto personal y, además, cuenta con unos banquitos donde poder sentarte a deleitarte del tipo de café que escojas.

la foto (2)

Y bueno, dejaros también en esta entrada una de las cafeterías del centro de Barcelona que más me impresionó cuando entré. Seguro que muchos la conoceréis, se trata de El bosc de Les Fades. Está junto al museo de cera y se convirtió en uno de mis lugares favoritos donde sentarme a disfrutar de un café.

“El café será un veneno pero tan lento que, hace más de ochenta años que lo vengo tomando varias veces al día y, todavía, no he notado trastorno alguno en mi organismo.”

                                                                                                             Cita de Fontenelle

 

Anuncios

Acerca de Toñi Martínez Sánchez

Licenciada en Biología. Consultora en la industria farmacéutica. Amante del café, la lectura y los cócteles en copa de balón.
Esta entrada fue publicada en Acerca de, Momento café y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s