Hace ya un año que..

Cuando era pequeño, Alejandro pensaba que podía tocar las nubes, que un día subiría a la  cumbre de una montaña, cogería un pedazo, se lo echaría a la boca y sería el primer niño que supiera  a qué olían las nubes y a qué sabía el cielo. Y por ello, a sus treinta y siete inviernos, había elegido una vivienda con grandes ventanales que le permitieran ver las montañas y esas nubes de forma indecisa escurrirse y hacerse jirones entre las fachadas de la ciudad. Siempre había sido más de montaña que de mar. Ese ir y venir de olas incierto, lejos de transportarle a la tranquilidad de un cielo que se funde con un agua infinita, le parecía traicionero.

Fragmento de un relato, por @t_martinezii

He elegido esta cabecera y no otra solo por el día que hace hoy, y me he decidido aplazar otras cosas y escribir una entrada en este blog, sólo porque hoy hace un año que empecé en esto. Durante este año han pasado muchísimas cosas y una de ellas es lo que me aporta escribir de vez en cuando, y pasear por el resto de la blogosfera  descubriendo  blogs y a la gente que hay detrás de ellos.

Hace tiempo vi una de las interesantes entradas que escribe @molinos1282 en su blog. He de decir que sigo este blog desde hace bastante pero nunca le he escrito un comentario hasta que vi el siguiente post Busco divulgador para relación estable que os invito a conocer. Recuerdo que escuché el contenido del vídeo que aparece en la entrada mientras iba en el coche de camino al trabajo. Y la verdad es que me hizo reflexionar mucho sobre el tema de la divulgación y le dije que le escribiría una respuesta, y hoy es el día en que, en forma de entrada, me siento delante del ordenador para contársela.

Desde mi punto de vista, es muy cierto lo que cuenta. Existe un gran escalón entre los conceptos puramente científicos y lo que puede saber una persona que no tenga tanta formación en ese campo, y no porque no tenga interés o no tenga capacidad, simplemente porque son conceptos muy complejos. La ciencia es abstracta, y a veces lo es tanto, que divulgarla es un trabajo muy costoso. Trasladar conceptos que para nosotros ya se han convertido en básicos pero que para otras personas no lo son tanto porque no han estudiado lo mismo que nosotros, no es nada fácil. Yo creo que a veces nos apasiona tanto un tema que nos adentramos en él y puede que pequemos de no trasladar esos conceptos de forma adecuada a un público de talla M como bien dice @molinos1282, a veces lo achacamos a no perder rigor a la hora de contar las cosas, y puede que no nos demos cuenta en podemos contarlo con el mismo rigor pero sin perder público que le interese lo que decimos, porque si este trasvase de información no se hace causando el interés en el tema, al final nos leemos entre nosotros y perdemos altavoz social.

Desde este humilde blog he tratado a veces temas que son complejos, intentando siempre traeros cuestiones que puedan ser de interés al lector, que puedan despertar un poco el gusanillo de cuestionarse por qué las cosas son como son y no de otra manera, que fue lo que a mí me acercó a estos temas. Intento con este blog despertar esa curiosidad y a la vez, traeros algo de mí. Con esto no pretendo justificar los post que he escrito de temática científica, sino reflexionar sobre si realmente he transmitido lo que quería transmitir, si os era ameno, si os ha interesado tanto como a mí el tema. Agradezco el post de molinos, porque creo que es una charla que todos los que estamos sentados como yo en una mañana lluviosa o no, deberíamos escuchar, y hacer eso que tanto nos gusta: reflexionar. También desde aquí pedirle a esos lectores que todavía tenga después de este lapsus😛 sin escribir nada que,si hay algo que no entendéis, si hay algo que echáis de menos en los post, dejéis un comentario, porque si no perdemos esa direccionalidad de la información. No sólo los que divulgamos o intentamos hacerlo, tenemos cosas que dar, de vosotros también tenemos mucho que recibir y aprender.

Nada mejor como volver a escuchar a molinos en este cumpleblog :)

“Eres maestro de lo que has vivido, artesano de lo que estás viviendo y aprendiz de lo que vivirás”

Cita de Richard Bach.

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Lugares y cafés en el mundo.

Si diciembre sabe a postre, enero trae siempre aires nuevos. Es un soplo es un mes de propósitos, de cambiar aquello que no nos gustó en el 2014, de marcarse nuevas metas o dejarse llevar por lo que venga. Podemos hacernos muchas ideas este mes, podemos ilusionarnos de nuevo con otro año que comienza. Madre mía, otro año más, y casi sin pensarlo ya le vemos las orejas a febrero…

Hace tiempo que me rondaba por la cabeza hacer una nueva sección en este blog. Abrirlo a más temas, darle ese soplo que nos trae un nuevo año que comienza, trasladarlo a las cosas que aquí voy poniendo. Tampoco quería que perdiera un poco lo que es, que dejara de ser un blog que empezó hablando de ciencia y se desvirtuara. Así que abriré una nueva sección, pero esto no quiere decir que deje el tema central de lado. Seguiré contando cosas que me parezcan curiosas y que piense que puedan causaros interés, y además, contaré una de las cosas que me gusta descubrir de las ciudades: sus lugares. Más concretamente sus cafeterías y sus bares. Esos sitios donde tomar algo, reencontrarte con alguien, lugares con historia, que tienen que contar algo y dicho sea de paso, que tengan encanto.

Mañana mismo, voy unos días a Madrid, así que espero traeros de allí algún lugar del que hablaros y  ya de paso, que me habléis de los que conocéis vosotros, así me los apuntaré en las notas de la Agenda 2015, esa que espero rellenar de buenos propósitos pero también de buenos recuerdos🙂

Café Kafka

Café Kafka

Para terminar, os dejo una imagen de un pequeño café de Praga. Está situado muy cerca del reloj astronómico, en U radnice 5. En esta dirección fue donde nació Kafka. La casa se quemó y sólo queda conservada la puerta, que ahora es a su vez, la entrada de la cafetería. En  la esquina encontraréis la placa con su rostro y la referencia  a su nacimiento.

“Hay una especie de magia cuando nos vamos lejos y, al volver, hemos cambiado”

Cita de Karl Douglas Wiggin.

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Balances, uvas y otras cosas que contar.

Diciembre es como el postre, nos trae esas cosas que dejamos para el final. Nos trae un invierno rezagado que no terminaba de entrar, nos trae las ganas de compartir los últimos días del año, hacer un balance de todo lo que nos ha pasado, nos trae vértigo de otro año que pasa, otro año que cae y sin darnos cuenta, ya estamos haciendo propósitos…

Llega el fin de año y con ello hacemos un balance. Pensamos en las cosas buenas, en las malas que queremos dejar atrás, en los retos que nos queremos proponer, formulamos propósitos. El último día hacemos una pequeña reflexión de las cosas que mejoraríamos, estamos más atentos a esas horas que se cuelan, esas uvas que nos comemos o nunca nos terminamos de comer. Miramos qué nos queda, que nos ha aportado, que tenemos, que agradecemos tener, qué nos falta  y qué no llega.

Este año me siento afortunada, aunque podía pedirle muchas cosas al nuevo año que entra, le voy a pedir pocas y una de ellas es actualizar con más frecuencia este blog. Así que, a todos los que me habéis seguido hasta aquí: feliz año nuevo. Nos vemos el 2015 con más historias, con más ciencia y con más tazas de café que compartir.

Imagen extraída de www.gopixpic.com

Imagen extraída de http://www.gopixpic.com

“Si no puedes volar, corre, si no puedes correr, camina, si no puedes caminar, gatea. Sin importar lo que hagas, sigue avanzado hacia adelante.”

Cita de Martin Luther King Jr

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Por qué somos fieles.

—¿Cómo se llama?

—¿Quién?

—La otra.

Alejandro sonrió sin dejar ver los dientes. 

—¿De qué me hablas? No hay otra.

Alicia torció la cabeza y abrió la boca pero no emitió ningún sonido. El aire entró en su garganta y murió en ella dos segundos después. Levantó el dedo índice y sopesó lo que iba a contestar, intentando disimular una rabia contenida, intentando llevar una discusión a un terreno neutro.

—Explícame entonces por qué siempre me contestas con evasivas cada vez que te pregunto por qué no me coges el móvil. Explícame tu distanciamiento. Explícame por qué tenías una tarjeta de un hotel en la visera de tu coche. Explícame de quién es este anillo que ayer encontré en la pata de tu cama.

Sacó un anillo de plata que dejó sobre la mesa con tanta fuerza, que estuvo rebotando contra la madera unos segundos antes de quedarse quieto.[…]

—Ese anillo puede ser de cualquiera. De mi prima, por ejemplo. El otro día estuvieron en casa. Creo que estás sacando las cosas de contexto.

—No me tomes por tonta. Alejandro escúchame porque sólo te lo voy a preguntar una vez más— hizo una breve pausa—.¿Te estás acostando con otra?

Alejandro desvió la vista a la calle. Una moto pasó emitiendo un sonoro ruido que el grueso cristal del bar no pudo aplacar. Se escuchaba el tintineo de los vasos, los chasquidos del mango de la cafetera cuando liberaba un poso de café  para poner una nueva carga. El ir y venir de dos camareros ataviados con uniforme y mandil negro. […]

—Contéstame de una puta vez, Alejandro.

—No.

Y los ojos de su novia perdieron fuerza, aflojaron ese lazo imaginario que se había establecido entre ambos. Alicia notó que algo se le rasgaba por dentro, algo se le rompió sin hacer ruido y sin dejar restos físicos.  Aquella respuesta que tanto sabía a mentira le hizo temblar por dentro y soltar el aire que había estado conteniendo de forma inconsciente. No tuvo ganas de borrar de un tortazo aquel rostro impasible, serio. Aquel rostro capaz de mirarla a la cara y no sentir compasión. Aquellos ojos que la escrutaban, apenas sin pestañear, como dos botones cosidos en un muñeco de trapo.

—Eres un hijo de puta. Un grandísimo hijo de puta.

Y se dio cuenta de que lo había dicho de pie, escupiendo las palabras. [..] Alicia se alejó a grandes zancadas y él se quedó allí observándola marcharse sin decir nada, observando cómo se alejaba su olor a perfume de primavera, cómo se perdían en la calle aquellas caderas que una vez agarró con fuerza. Cogió el anillo entre los dedos y se dio cuenta de algo. En su interior, rezaban unas pequeñas letras grabadas, escritas con caligrafía de cuadernillo rubio: Rebeca.

Fragmento de un relato de @t_martinezii

Hace poco cayó en mis manos el libro Sexualmente de Nuria Roca. Libro fácil de leer que entretiene pero no entusiasma, por lo menos a mí. No voy a hacer una reseña aquí porque no es el tema del blog, sin embargo, quería comentar la temática de un capítulo de su libro que me ha hecho reflexionar. En él se habla de la fidelidad y, entre otras cosas (y en su opinión), la fidelidad la ve como algo antinatural, como una putada ya que te comprometes  de por vida a la misma persona y ya no vas a poder estar con ninguna otra más.

Aparte del Sexualmente, una vez me prestaron un libro que también abordaba este tema aunque más desde el punto de vista biológico o evolutivo: ¿qué sentido tiene ser fiel? ¿es el ser humano monógamo? Recuerdo que, cuando le devolví el libro al propietario, estuve comentando aquel tema mientras tomaba un café. Si el ser humano dedicaba tantos recursos a la crianza de un hijo y el hombre, concretamente, producía millones de espermatozoides ¿por qué establecer un vínculo de pareja? Si nos remontamos a la prehistoria, con unas condiciones muy duras para sobrevivir y llegar a adulto ¿no sería mejor tener más descendencia y asegurar de alguna forma que tus genes se transmiten?

Aquello nos hizo reflexionar y llegamos a la siguiente cuestión: si en una población todos los varones estuvieran con muchas mujeres ¿cómo sabrían que los hijos son suyos y no de otro? Esa conversación la tuve hace ya bastantes años y leer el libro de Nuria Roca me la ha “devuelto” de nuevo. Investigando, existen varias teorías que explican por qué nos comprometemos con alguien, qué sentido tiene.

Imágen extraída de loffit.abc.es

Imágen extraída de loffit.abc.es

Parece ser que una de las teorías que explica qué ventaja puede tener la estrategia de la monogamia se basa en que tenemos un hijo cada vez y además, es muy costoso mantenerle para que llegue a la edad adulta, si la hembra dispone de un macho que colabore en la crianza y alimentación de su retoño será más fácil que este se desarrolle. Además, en la conversación que mantuve aquella vez, no andábamos muy perdidos, en grupos de homínidos donde se da la poligamia y existe la figura de un macho dominante, cuando éste muere o deja de ser el líder del harén, el nuevo que los sustituye suele matar a las crías para que, de alguna manera, de ese momento en adelante las nuevas sean suyas.

Esta claro que en la sociedad que vivimos actualmente, las relaciones interpersonales son muy complejas y existen poblaciones donde se da la poligamia y la monogamia,  pero en cierta forma, puede que establecer un vínculo con una persona en concreto en el pasado, nos haya supuesto alguna ventaja evolutiva. Contradiciendo las palabras de Nuria Roca, no creo que la fidelidad sea antinatural otra cosa, es que sea una putada o no, eso lo decide cada uno de nosotros.

Para terminar, decir que he leído otros libros de esta autora y uno de ellos me gustó bastante. Si queréis una lectura amena: “Los caracoles no saben que son caracoles”. Se lee también bastante rápido y además, por su tamaño y grosor suele ser ideal para viajes de tren o avión.

Sin duda un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que ella es la rosa a la que puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.

Fragmento de El principito.

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La química del amor.

Cuando me invitaron a la fiesta, nunca pensé que me encontraría allí a Miguel. Hacía dos años de lo nuestro y no se podía decir que hubiéramos acabado muy bien. Él había vuelto a salir con otra persona, yo había decidido tomarme un tiempo en cuanto a relaciones se refería. Durante ese tiempo pensaba que las cicatrices se habían supurado pero allí estaban otra vez. Qué insólito pensar que has superado las cosas y darte cuenta, de un mazazo, que esa seguridad que has construido se desvanece. Y allí estábamos los dos, invitados a una fiesta en la que no pensábamos volvernos a encontrar, mirándonos de reojo otra vez, yo disimulando mi incomodidad y él debatiéndose entre hablar conmigo o saludarme sin más, marcando  esa distancia invisible que existía entre nosotros.

—¿Te traigo otra copa?

La pregunta de mi amiga Vero, servicial como siempre, me sacó un momento de mi debate interno.

—Vodka con limón.

Asintió y se alejó y yo me quedé allí sola con un cubata en la mano, mirando el fondo del vaso de plástico. Me había quedado anclada en aquel sitio, esperando a que pasara algo o se acercara alguien y me diera conversación.

—Estás muy guapa.

Alcé la cabeza y levanté los ojos hacia la voz que se había dirigido a mí. Allí estaba Miguel, sosteniendo su cubata con unos hielos menos derretidos que los míos. Miré la mano que sostenía el vaso y pensé en cuantas veces había recorrido mi espalda, cuántas veces me había bajado el tirante del sujetador.

—Gracias.

El silencio nos envolvió. Un silencio incómodo pero necesario. Nos miramos profundamente, con los ojos del otro clavados en nuestras retinas. Había mucho que decir y muchas disculpas que pedir…

Fragmento de un relato de @tmartinezii

Si en otra entrada os hablaba de las feromonas y el papel que puedan jugar en el atracción, hoy os quería contar qué sucede en el cerebro de una persona enamorada. Popularmente hablamos de la química que hay entre dos personas cuando nos referimos al enamoramiento, porque química hay, y mucha.

En el enamoramiento, entran en juego distintas estructuras .Se estimula la amígdala, se secretan distintos neurotransmisores como la endorfina (o hormona de la felicidad), hormonas sexuales,  vasopresina, cortisol y la dopamina que tiene una pinta como esta:

 Además, se activan distintas vías de conexiones entre neuronas dentro del cerebro. Entre estas conexiones se encuentran lo que se conoce como las áreas de recompensa y las que procesan estímulos sexuales. Las áreas de recompensa se estimulan cuando algo nos resulta placentero y es la que se activa cuando somos adictos a algo. Por esto, la ausencia de la persona amada nos provoca una cierta sensación de abstinencia. 

La oxitocina refuerza los vínculos, también se secreta en la lactancia, estrechando vínculos madre-bebé.

Bueno, ¿y qué ocurre cuando rompemos? ¿qué pasa cuando sufrimos el llamado “mal de amores”? Cuando se produce el cese de una relación también dejamos de estimular las vías de recompensa por lo que se da un sentimiento de frustración o rabia. Existen hipótesis sobre este comportamiento. La consabida frase: del amor al odio hay un paso, tendría sentido si pensamos que esto nos puede llevar a dejar a un lado a esa persona y poder iniciarnos en otra relación que llegue a buen puerto.

De todas formas, en las relaciones entre personas siempre intervienen diversos factores, además de los que dicta nuestra propia biología: nuestra cultura, nuestra personalidad, nuestra educación, etc.

Y para terminar, recomendaros una película, aunque seguro que casi todos conoceréis o habréis visto: Love Actually. En mi caso, es un film que nunca me canso de ver.

Quédate con un amor

que te dé respuestas y no problemas.

Seguridad y no temor.

Confianza y no más dudas.

Cita de Paulo Coelho.

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Pequeños placeres.

Son esos momentos que son nuestros, los que tenemos para dedicarnos a nosotros mismos aquello que nos gusta del día a día. A veces las pequeñas cosas son las que más cobran importancia después de una jornada intensa. Ese break, esos minutos tan nuestros son los que nos dan los pequeños placeres: nuestros innegociables.

Si ya os conté en otro post cuál es mi rincón favorito de la casa, en este os adelanto otro de los lugares donde me doy mis pequeños homenajes: la terraza. Si el tiempo lo permite siempre desayuno ahí y ese momento lo empleo también en leer una revista o leer las cosas que tuitean las personas a las que sigo. Como ahora amanece más tarde y yo creo que cada vez me levanto más temprano😛, a veces tengo suerte y pillo el amanecer mientras desayuno. Y hace poco, una de esas mañanas en las que miraba el móvil vi que @Sergio_Pomares había tenido el detalle de nominarme para el siguiente premio: El Premio Dardos.

A los que no os suene de nada os diré que el premio Dardos reconoce la dedicación de los bloggers a crear y actualizar entradas, los valores éticos, personales  y literarios que aportan con cada post y a la divulgación en general de temas de interés para otros usuarios.

Los nominados seguimos la siguiente cadena:

  1. Incluir en el post la imagen de los premios.
  2. Mencionar en su blog a quien lo o la nominó.
  3. Nominar y enlazar nuevos blogs que merezcan el reconocimiento.

Y ahora es el momento en el que yo debería nombrar a otros blogs. Muchos son los que ya ha nombrado Sergio en la propia lista que él ha hecho, así que no los repetiré, os dejo el enlace para que les echéis un vistazo: Blog de un bioquímico (Premio Dardos) .Sólo añadiré dos más, uno de ellos lo empecé a seguir hace un tiempo: Upciencia. Este blog acerca cuestiones de la ciencia a personas que pueden tener más o menos nociones del campo, con un lenguaje sencillo pero no por ello con menos rigor, nos desgrana cuestiones de biología, genéticas o clínicas pero, no sólo Lorena—la chica que está detrás del blog— nos habla de ciencia, sino que también nos cuenta cosas de temas muy variados. Y el otro al que quiero hacer una mención es el Blog de Francisco ChicoFranchicomol, en la que sólo leer la frase (y ya sabéis que yo soy muy de frases) con la que encabeza el blog: “Nuestra imaginación palidece ante la asombrosa realidad del Cosmos”. seguro que os engancháis a leer sus entradas.

Y hasta aquí mis breves nominaciones. Para mí, todos los blogs que divulguen ciencia deberían tener una mención, por su trabajo y su interés a la hora de acercar a todos los públicos las cosas que se cuecen en un laboratorio, las curiosidades que siempre nos hemos preguntado o darle respuestas con rigor a cuestiones que, buscando en Internet, encontramos las respuestas más variopintas.

Y nada más, agradecerte Sergio una vez más la mención. Otro pequeño placer es recibir uno de estos premios🙂

“La divulgación científica tiene éxito si, de entrada, no hace más que encender la chispa del asombro”                                                                                                                     Cita de Carl Sagan.

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Un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido.

Madrid es ciudad y señora. Madrid tiene solera, tiene rincones que embaucan. Verla a pedazos es como aspirarla poco a poco: sus calles, su ajetreo, su ambiente. Será por eso que las ciudades nunca duermen. Será por eso por lo que, pese a vivir muchos años en ellas, nunca terminas de conocerlas del todo.

Hace poco más de un año que no estaba en Madrid por trabajo y mucho tiempo que no estaba por ocio. Además, guardo sólo una triste foto. Sin embargo, pese a haber venido más de diez veces, es ahora cuando he empezado a descubrirla.

Hace unas semanas, mantuve una conversación con un taxista que muy amablemente me llevó hasta las torres KIO. Yo, al igual que él, hablábamos de la cantidad de tráfico que se montaba cada día en una ciudad como pudiera ser Madrid o Barcelona.

<<Y espere a que empiecen los colegios —me decía—entonces sí que es para desesperarse>> Dejando a un lado el tema de la conducción, mientras avanzábamos lentamente por la Castellana pensé en la vuelta al cole, qué lejos me quedaba eso y qué distinto lo palpo ahora. La educación de los niños en la actualidad ofrece un amplio debate en el cual no me meteré de lleno. Han cambiado muchas cosas desde que pisé por última vez el colegio, pero me pregunto cuántos de esos cambios han sido para bien y me cuestiono también dónde se enseñan otras cosas a parte de aritmética y lenguaje, como por ejemplo: cómo hacer un buen examen.

Los niños tienen una curiosidad y una creatividad increíbles.  Cuando juegan cualquier cosa puede ser algo sacado de su imaginación y a veces, las palabras que dicen desde su inocencia son más contundentes que las de un adulto. Parece que a veces dejen de ser niños o niñas para ser hombres o mujeres pequeños.

Siempre se ha asociado a que la parte izquierda de nuestro cerebro es la racional y la derecha la creativa, sin embargo, existe controversia al respecto y recientes estudios muestran que la actividad creativa o la propia imaginación no están en un área concreta del cerebro, sino que responde a una red de estímulos denominada “área del trabajo”. De una forma u otra, el pensamiento creativo ha permitido ir un paso más allá en las teorías que se daban por hechas, en los problemas que parecían resueltos.

Volviendo al tema de la creatividad infantil, siempre que hablo de este tema o pienso acerca de él, me viene a la cabeza el libro de “El principito“, sobre todo, uno de sus fragmentos en los que aparece la siguiente figura de la que los adultos sólo podían ver un sombrero.

Imagen extraída de taringa.net

Para los que no hayáis leído “El principito”, os diré que no es un libro para niños (los quelo hayáis leído coincidiréis conmigo), es un libro que puedes leer en cualquier etapa de tu vida y te aportará cosas distintas, te dejará diferentes impresiones según la edad que tengas y el momento en que lo leas. Yo lo leí de pequeña, después de adolescente y tendré que releerlo un día de estos😛

Y si os digo la verdad, cada vez me cuesta más ver la boa que se ha comido a un elefante y dejar de ver el sombrero; eso sí lo de dibujar no lo he dejado🙂

Fragmento de El principito

Fragmento de El principito

                                                         “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”                                                   Cita de Albert Einstein.

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Cómo leemos: el hábito de descifrar la palabra escrita.

Los recuerdos son como las hojas que caen de los árboles, se acumulan alrededor tuyo con suavidad y hacen ruido cuando reparas sobre ellos. Y esos recuerdos son los que te atacan en los momentos más inesperados, más indecisos. Diego recordaba que, cuando era adolescente, se imaginaba a sí mismo viviendo en una gran ciudad, viajando en metro constantemente, pasando por debajo de monumentos emblemáticos por los que cualquier turista cosería a fotos. Se imaginaba con la alegría contenida que debía dar viajar y salir de una boca de metro para encontrarse con el motivo de su viaje.  

El anuncio de su parada lo sacó de sus pensamientos. Se irguió antes de tiempo, para conseguir alcanzar la puerta en el preciso momento en que se abrieran. Se colocó  la chaqueta y observó rostros impasibles mecerse en el vaivén del metro, miradas vacías que se dejaban transportar por la música de sus Ipods, pequeños corrillos que charlaban ajenos a la ciudad que sobre ellos brillaba. Mientras sorteaba  a las personas que se cruzaban en su camino cuando bajó del metro, se preguntó qué quedaba de aquel joven que un día soñó con ser mayor para poder  bajarse en aquellas paradas que ahora discurrían una tras otra, como una letanía, sin más sentido que la sensación de estar perdiendo el tiempo.

“El turista cansado” por @t_martinezii

La mayoría de España está de vacaciones, es el mes por excelencia del descanso veraniego pese a que todas las estadísticas y encuestas apunten a que son las peores semanas en las que tomarse ese ansiado descanso: todo es más caro y las playas parecen estar más llenas que nunca.

Para no faltar a la tradición, yo también he sucumbido a las vacaciones en agosto —merecidas o no, según se mire— y, aunque no voy a contar todo lo que llevo en la maleta express que hago, (y digo express porque la hago unas horas antes de irme de viaje) sí que os diré uno de mis imprescindibles: un libro o en su defecto, una revista. Pocas veces voy a algún sitio sin algo que hojear cuando estoy en la playa o en trayecto de tren o avión. A veces lo elijo en la misma librería de la estación o aeropuerto, otras lo llevo de casa o prestado. Así, por lo menos, el viaje siempre se me hace más corto.

Seguro que habéis oído o leído alguna vez los beneficios de la lectura. Aparte de fomentar la concentración, cuando leemos el cerebro activa diversas regiones para visualizar la palabra, comprenderla y a la vez, imaginar la historia que nos están contando. Así pues, si leemos una secuencia de acción, se activarán también zonas en el cerebro como si nosotros mismos fuéramos partícipes del momento de acción que estamos leyendo. Además, mantener el hábito de leer pasados los setenta años o tocar un instrumento musical, disminuye las posibilidades de desarrollar demencias.

Sin título

Y es que leer parece una actividad sencilla pero realmente no lo es. Existen dos formas o vías de lectura, la indirecta y la directa. En la primera, también conocida como fonológica, se transforman las palabras que leemos escritas en fonemas o sonidos. Conforme se va leyendo la palabra se van descodificando las sílabas o fonemas hasta que obtenemos la palabra completa. Una vez que se ha leído la palabra y obtenido su sonido, la asociamos mentalmente a su significado.

La forma directa  es visual. Vemos la palabra como un todo y buscamos mentalmente su significado, de forma que la lectura de un texto se realiza de forma más rápida que diciendo las sílabas que conforman las palabras. Debido a que visualizamos la palabra como un todo, podemos leer palabras cuyas letras no estén en el orden correcto y comprenderlas.

De una forma y otra, leer es un hábito tan saludable como hacer deporte, o por lo menos, yo lo considero así. A las personas que me dicen que no les gusta leer, que aún no han encontrado ningún libro que les enganche o motive a lanzarse a la lectura, siempre les digo que la literatura es como las películas, hay muchísimas historias y seguro que alguna les termina gustando, es sólo cuestión de encontrar un libro que se adapte a tus gustos o preferencias. Es cuestión de dar con la historia que te transmita algo.

Las páginas de un libro encierran muchísimas cosas como por ejemplo, un característico olor que nos recuerda a la vainilla cuando el libro es viejo.  Con el paso de los años, la lignina del papel de las hojas — con una composición muy similar a la vainilla—se va oxidando, con lo que el color de las páginas amarillea además de desprender ese aroma dulzón.

Estructura lignina. Imagen extraída de biologia.fciencias.unam.mx

Finalmente, quería dejaros uno de mis libros favoritos. No lo he leído, simplemente le he echado un vistazo. Os preguntaréis como puede figurar entre mis libros preferentes si no lo he leído: porque es el libro con el que estudió uno de mis bisabuelos. Además, de tener ese característico olor del que hablaba antes, te das cuenta de cómo ha cambiado la educación en muchos aspectos, cuánto quedaba por aquel entonces por conocer y cuánto sabemos ahora y lo que más me impresiona: que algunas cosas siguen enseñándose igual, porque se llamen quebrados o fracciones, todavía se siguen resolviendo de la misma forma.

A la izquierda, una imagen de Alfonso XIII

A la izquierda, una imagen de Alfonso XIII

Sea con un libro, con música o con una tarde con los amigos en una terraza, habrá que disfrutar las vacaciones los que las cogemos ahora, o sobrellevar mejor la vuelta al trabajo y a la rutina. Parte de España que vuelve a incorporarse a sus vidas y vuelve a coger ese metro o ese coche, vuelve a desfilar por trayectos que tal vez tengan encanto, donde seguro que, ese resto de España que todavía descansa, está haciendo una foto, aunque nosotros sólo podamos ver nuestra ruta diaria al tajo.

                              “Sólo se ve con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos…                           Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.”     Cita extraída de El principito.

“Este post participa en la XXXII Edición del Carnaval de Biología que acoge  @ScyKness”“       Esta entrada participa en la  XI Edición del Carnaval de las Humanidades,cuyo blog anfitrión es SCIENTIA.

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Mi rincón favorito.

A veces sólo hacen falta cinco minutos para que te den el día completo. Es entonces cuando la casualidad quiere poner en tu camino aquellas cosas por las que seguir sonriendo o por las que sentirte afortunado, como aquella señora a la que le faltaba una mano y atendí después de una rencilla en el trabajo. Es entonces cuando piensas en que no merece la pena disgustarse por cosas superfluas sino apreciar las que uno tiene, aunque algunos días de trabajo te dejen un regusto amargo.

Hoy quería dejaros una entrada distinta a las que habitualmente escribo. Hoy quería hablaros de mi zona de trabajo en casa (que es a su vez la habitación de invitados). En este lugar paso casi las mismas horas que en el trabajo y por eso, hace tiempo decidí reformarlo y darle un aire nuevo, un aire en el que me gustara pasar muchas horas. Como soy adicta a las revistas de decoración, encontré ideas para aplicarlas a una habitación pequeña y poder aprovecharla al máximo sin que quedara aparatosa.

Para que os hagáis una idea de como estaba antes, os diré que las paredes tenían  un color verde grisáceo que, aunque no era del todo feo, no me acababa de convencer. Me dejaron únicamente el canapé de la cama que iba anclada al escritorio a modo de pieza única, unida por dos tornillos. La suerte fue que el canapé ya contaba con cajones que permiten gran almacenamiento. Otro punto a favor fue el armario de puerta japonesa (al otro lado de la cama), ideal para sitios con pocos metros.

Detalle de los cajones del canapé.

Lo primero que cambié fue el color de las paredes. Opté por un blanco liso para darle más luminosidad a la habitación y además, dar la sensación de que es más grande. Como no disponía de mesita de noche, coloqué un flexo fácil de dirigir en una esquina del escritorio, de forma que pudiera dar un punto de luz —una led de baja potencia— sobre la mesa de trabajo o bien, iluminar sobre la cama si algún invitado lee.

Elegí negro todo lo que he colocado en la pared para que resaltara—menos los estantes cubo que no los encontré en ese color—. Con los marcos hice un collage con los cuadros que tenía por enmarcar. Todavía me falta de colocar alguno :p

cuadros

La lámpara de techo no tenía intención de cambiarla pero vi esta y me enamoré de ella. Me encantan las cosas estilo vintage además de que este modelo era muy sencillito y dejaba pasar la luz.

lampara techo

Como siempre la diferencia la marcan los detalles, por eso decidí pegar un vinilo con una de mis poesías favoritas y elegí una papelera en forma de pingüino.

poesia

papelera

 

 

 

 

 

 

 

En general, así es como me ha quedado.

cuarto

Y es que, en cuanto a decoración, existen muchas formas de afrontarla, de ir creando algo que  poco a poco tiene que ver con nosotros, de dotar a nuestra casa de vida, de alma: nuestra alma. Porque al final, eso es una vivienda, un trozo de nosotros. Muchos fragmentos de nuestra personalidad divididas en las distintas habitaciones que conforman nuestro espacio. Cada pedacito se va hilando, poco a poco, como en silencio, dando lugar a un resultado con el que nos sintamos a gusto.

  Cada día me miro al espejo y me pregunto: “Si fuera hoy el último día de mi   vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es “no” durante                                        demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.                                  Cita de Steve Jobs.

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Morenos y pelirrojos.

La mañana abría sus alas a las adormecidas sombras de los primeros transeúntes. El frío colapsaba una ciudad que comenzaba a derramar bullicio. Sus calles, vías y carreteras, dibujaban regueros de estacionados turismos en cuyos volantes, situados a la derecha del vehículo, se intuían los apretados y huesudos nudillos de conductores, que contenían su espera con educada impaciencia. Los viandantes apuraban el paso con la cabeza gacha, embozados en un abrigo largo hasta la rodilla y un gorro de lana. El vaho de su respiración se confundía con la neblina de la gélida mañana y la contaminación del aire.

Desde que llegué a la ciudad, contemplaba desde la ventana de mi hotel, muy quedo, las tiendas de comida rápida y los extensos parques de color verde vivo, que se entremezclaban con interminables líneas de edificios, extendiéndose hasta el horizonte. Cuando pedía mi desayuno para llevar, me inundaba con el servilismo de sus gentes, y me preparaba para entrar en el hormiguero del metro, cuyos raíles emanaban cada  mañana el estrés londinense, y sus respiraderos, el hedor metálico de las vías.

Y fue en esa ciudad y no en otra, entre los azulejos blancos y rojos de las desgastadas bocas de metro, donde te vine a conocer. Entre aquella muchedumbre, entre aquél gentío, mi cuerpo encontró el tuyo de una forma muy estrepitosa. Mi café se derramó sobre tu camisa y con aquella excusa, compartimos unas breves horas.

En aquel corto espacio de tiempo, no fueron muchos los minutos que nos llevaron a conocernos, ni nos extendimos demasiado riéndonos de nosotros mismos. Tan sólo bastó con romper el hielo, compartir algunos momentos mundanos de nuestra vida, de nuestro viaje y de nuestras excentricidades. Aquel encuentro fortuito marchó mejor que si fuera acordado y fue al terminar mi bebida, cuando cruzamos varias miradas cómplices y te invité a subir a mi habitación de hotel. Tú, adormilado por mis palabras, seguiste los sinuosos pasos que describían mis stilettos por las escasas manzanas que nos separaban de nuestro destino.

 Y en aquella nueva mañana, en aquel mismo metro que hace dos días tuvimos que coger y que perdimos, entre abrigos oscuros e insistentes empujones que demandaban hueco, mis ojos volvieron a  descubrir los tuyos. En aquel vagón te vi y me viste, y te volví a desear como anteanoche. Y mientras tomaba un café para llevar, te devoraba con mi ávida mirada, repasaba el contorno de tu rostro, la profundidad de tus ojos ajenos en aquel momento a mí. Observaba tus manos reposar lánguidas en el regazo,  hasta que te levantaste y bajaste en la siguiente parada, y tus manos y tus pies volvieron a cobrar la misma vida que tuvieron sobre mi piel. Y fue así como, casi sin haberte conocido, me despedí de ti, perdiéndote entre los viandantes que, con sus prisas, obligaron a que torciera mis ojos tristes y mi boca hambrienta.

Empiezo esta entrada con un relato breve que hace unos meses escribí para un concurso de una conocida revista de moda. He elegido este relato y no otro por varios motivos y uno de ellos, porque la ciudad y el país en el que está ambientado guarda alguna relación con el tema que quería abordar en esta entrada.

Por todos es sabido la cantidad de turistas del país británico (y de otras tantas procedencias) que reciben nuestras ciudades y sobre todo, nuestras playas por estas fechas. Todos buscando el aclamado sol de nuestro país, ese bronceado tan de moda. Lo que muy pocos parecen saber es cómo funciona la producción de melanina según el fototipo de piel y que ese morenito tan ansiado se va a convertir en un rosado que da lugar directamente a una quemadura solar, sin pasar por el tono chocolate que tanto se vende en las marquesinas (menos en la que anuncia Ikea).

Antes de meterme en cómo funciona la producción de melanina o que genes la regulan, me gustaría hacer un inciso. ¿Cuándo empezó la moda del bronceado? Antes, sin embargo, estaba bien visto estar blanco e incluso se frotaban la piel con leche para “aclararla”. Tener un tono de piel muy blanco era visto como pertenecer a una alta alcurnia. De ahí de hecho viene el término sangre azul, como se tenía la piel tan blanca, se podía distinguir el color azulado de las venas. Por el contario, una persona que estaba morena era porque pertenecía a clases bajas de la sociedad y solía trabajar de sol a sol. ¿Quién cambió de tercio? Pues se atribuye a Coco Chanel , que en la década de los veinte se bronceó accidentalmente a bordo de un yate. Entonces, miles de mujeres seguidoras de su moda, quisieron copiar el bronceado adquirido. De hecho, hace poco dieron una película sobre la vida de Coco, protagonizada por Audrey Tautou (actriz que, por cierto, me encanta).

Pese a la antigua tendencia de mantener la piel blanca, ¿cómo era el ser humano en un principio? Parece ser que primero fuimos blancos y después nos volvimos negros. Se calcula que, cuando el ser humano comenzó a caminar erguido, se produjo la pérdida de pelo. Este cambio dio lugar a que sobre nuestra piel incidiera mucho más la radiación ultravioleta del sol. En respuesta a esto, se produjo una gran producción de melanina para proteger la piel desnuda, así pues, el ser humano tornó su piel más y más oscura. Sin embargo, no todos somos negros. La conversión a piel blanca vino dada por nuestra salida de África a Europa. El hecho de migrar hacia lugares donde se recibía menos radiación solar propició que fuera ventajoso que la piel perdiera color.  Una piel con menos melanina aprovecha más la radiación, necesaria para producir la vitamina D. Parece ser que la pérdida de melanina adquirida se debe a una mutación llamada V60L en uno de los genes encargados de la pigmentación, el MC1R del que os hablaré un poco más adelante. Así pues, las diferencias de nuestro color de piel se deben a la propia selección natural.

Ahora vamos con lo siguiente: ¿Cómo se fabrica la melanina y qué determina la cantidad de la misma en nuestro organismo? Como siempre, una parte de la respuesta se debe al factor genético. La cantidad de melanina y melanosomas  se deben a la herencia recibida de nuestros padres. Ahora bien, la radiación ultravioleta juega un papel regulador en el proceso de bronceado o adquisición de pigmentación. Por lo tanto, nuestra coloración de piel se debe a la combinación de ambos factores: constitutivo y ambiental.

La radiación solar activa la tirosina, que sigue la siguiente cascada de reacciones hasta convertirse en melanina:

Imagen extraída de: bioinfo-btg10-grupoxx.wikispaces.com

Imagen extraída de: bioinfo-btg10-grupoxx.wikispaces.com

Como resultado se obtiene la eumelanina —responsable del color marrón/negro—  o la producción de la feomelanina —responsable del color amarillo/rojo— que se consigue mediante una vía metabólica alternativa. La producción del primer tipo de melanina sería la responsable del moreno de piel y de una coloración oscura en el cabello y en los ojos. La feomelanina por el contrario, da lugar a un fototipo de piel clara, que no se broncea adecuadamente y a un color de pelo rubio o pelirrojo. La producción de un tipo de melanina u otra se debe a la acción del gen MC1R. Éste, activa a un receptor, el melanocortina-1 que responde al estímulo de la hormona ACTH y la MSH. La acción de estas hormonas en el interior celular incrementa el AMPcíclico, estimulando a su vez la producción de eumelanina. Si este receptor, el melanocortina-1 se encuentra inactivo o bloqueado por alguna mutación, se produce feomelanina.

Imagen extraída de: www.actasdermo.org

Imagen extraída de: http://www.actasdermo.org

Las diferencias en la coloración de la piel se deben a variantes en este gen. Si queréis conocer más acerca de los pelirrojos y las variaciones genéticas que dan lugar a una coloración u otra, no dejéis de leer el siguiente artículo: Pelirrojos

Finalmente, dejaros un vídeo que explica la producción de melanina y la relación con el melanoma y los daños que se producen en el ADN por exposiciones continuadas y prolongadas al sol.

Turistas o no, productores de eumelanina o feomelanina, siempre es aconsejable una protección alta, aunque algunos consigan ese ansiado bronceado y otros, regresen a sus casas o respectivos países con ese tono rojizo  que en estos días, también caracteriza nuestras playas.

No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase.

Cita de Coco Chanel.

Esta entrada participa en el XXXVII Carnaval de Química – Edición Rubidio- alojado en el blog ISQCH moléculas a reacción

 Esta entrada participa en la XI Edición del Carnaval de Humanidades cuyo blog anfitrión es Scientia 

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